Un Astronauta te hará romper Paradigmas


Hoy traigo la historia de una persona extraordinaria, Chris Hadfield. Cris tuvo una larga trayectoria profesional, que incluyó ser Ingeniero, Piloto de combate, Piloto de pruebas, hasta convertirse en uno de los pocos astronautas canadienses en viajar al espacio. Su libro An Astronaut’s Guide to Life on Earth, es absolutamente entretenido y más que una autobiografía, es rico en ideas que seguramente van a romper algunos paradigmas. Desde muy pequeño Chris sabía que quería ser astronauta, pero distinto de la mayoría de los niños, no era solo un sueño… ya en esa época, pensaba: ¿qué haría un astronauta en esta situación? Así que en lugar de comer dulces, él comía brócolis, en lugar de jugar, leía libros. Fue así como poco a poco fue creciendo también en su carrera, aprendiendo de las personas que admiraba. Chris menciona en el libro su primer viaje al espacio en la nave espacial Atlantis. Fue en 1995, y él aún se recuerda con una increíble riqueza de detalles, lo que pasó en el día del lanzamiento. Todo era significativo en aquél momento, desde las medias que usaría para ir al espacio hasta darse cuenta que estaba haciendo su última comida antes de dejar el ¡planeta Tierra! Tantos preparativos, tantos cuidados con alarmas, indicadores, y finalmente, llegó el momento. Su memoria le trae el recuento del lanzamiento... cuando escuchó la frase 30 segundos! que parecía ser seguida por la de 6 segundos para el lanzamiento! y listo… 8min y 42 segundos después, miles de días de entrenamiento en Tierra y ya estaba en el espacio, sintiéndose la persona más afortunada del mundo, cumpliendo su sueño de niño. Durante el viaje sin embargo, muchos desafíos se presentaron, entre ellos, lo que Chris menciona ser una de las cosas que cualquiera más podrías temer: quedarse ciego. Te cuento la historia de cómo eso ocurrió porque es muy entretenida, cuando ya estaba en el espacio, dando sus primeros pasos afuera, sin gravedad, su ojo izquierdo simplemente se oscureció. Intentando mantenerse tranquilo, pero sin comprender lo que estaba pasando, siguió lo que estaba haciendo… pero se olvidó que las lágrimas en el espacio no se caen y deslizan por el rostro. Así que sus ojos empezaron a llenarse y quedar más grandes y fue cuando el agua, empezó a moverse de un ojo al otro, y...sorpresa, ya no podía ver con ninguno de los ojos.


There is no problem so bad that you cannot make it worse. ~ Chris Hadfield


Aquí empiezan las enseñanzas del libro. Primera enseñanza: La forma como Chris logró salir de esto, sobrevivir a esta situación y otras tantas que se presentaron, se llama: preparación. De hecho, los entrenamientos de la NASA tienen una característica interesante: debes siempre de pensar qué puede pasar de malo o qué es la próxima cosa que podría matarte. Llega a ser un rompimiento de paradigma, de que uno debe de visualizar o pensar solamente en las cosas positivas. En la visión de Chris, uno debe sí ser optimista, pero siempre prepararse para las situaciones difíciles que pueden venir o posibles obstáculos que puedes tener que enfrentar. Cuando se quedó ciego, lo que hizo fue evitar entrar en pánico, ya que puedes imaginar las consecuencias que tendría quedar en desespero en el espacio. En su lugar, se quedó tranquilo pensando en las posibilidades que existían: por ejemplo sostenerse en el cable e ir usándolo como guía para regresar a la nave; o podría usar su voz para llamar algún compañero, etc. Lo que Chris tenía en ese momento, más que un problema era una decisión: entrar en pánico o mantenerse calmado frente al imprevisto. Al optar por mantenerse calmado, afortunadamente el final de esta historia fue positivo. Chris logró regresar a la nave, donde le ayudaron a limpiar los ojos y reducir la hinchazón… lo que concluyeron es que fue una mezcla de aceite con el jabón que había usado para lavarse los ojos por la mañana. Segunda enseñanza: Chris menciona que la clave para su supervivencia en las 400 horas que pasó en el espacio, está en seguir la filosofía de la NASA: "Prepárate para el peor y aprovecha cada momento de él." Sobretodo, es una cuestión de actitud frente a las situaciones que están fuera de tu control. Según él, en el espacio actitud significa orientación, o sea seguir un curso predeterminado, aún frente a muchos imprevistos, porque allá, como en nuestra vida cotidiana, los obstáculos, imprevistos y situaciones fuera de control, son cosas que de seguro, van ocurrir. Por ejemplo, por más esfuerzo que hagas para que alguien se enamore de ti, ello no se convierte en realidad porque tú quieres, eso está fuera de tu control. Vencer en los juegos mundiales de fútbol tampoco, querer que las cosas sucedan de determinada forma, tampoco. No puedes controlar lo que no tienes control (valga la redundancia), puedes controlar apenas lo que está en tu control: tus reacciones frente a los eventos y tu actitud. Tercera enseñanza: Son necesarios “muchos meses en Tierra” por cada día en el espacio. Uno llega a tener un entrenamiento de 4 años, para una única misión. Algunos dirían que eso no es necesario, y hasta puede ser verdad, porque no necesitas quedar sobre cada detalle una y otra vez, si eres capaz de aceptar todo lo que pase. Pero si buscas excelencia en lo que haces (ya sea, pilotar un avión o tocar guitarra), no existe tal cosa como “exceso de preparación”. Para un astronauta no tener atención a los detalles no significa un sencillo error, y sí la propia muerte. En NASA la cultura está focalizada en educación, no solo en resultados. Por ejemplo si un astronauta está haciendo un test, y las cosas fallan, ese regresa con todos los miembros y cuenta con precisión lo que falló (aunque resulte ser penoso). Esta es una forma muy interesante de retroalimentación donde todos aprenden. Pero no solo cuando hay errores se sientan a revisar, cuando se trata de un regreso de un astronauta del espacio, llegan a pasar un mes completo, día tras día, haciendo el debrief acerca de cada área importante en la misión: sistemas de comunicación, comida, ropas espaciales, pesquisas biológicas, etc. Se enfocan en evaluar lo que fue un obstáculo o situaciones no previstas y esta tarea, puede tomar muchos días de estudio en conjunto. Aprendizaje y resultados… caminan juntos.


Como el libro completo es excelente, veamos 3 ideas principales:


Wisdom in Action de hoy te ayuda a reflexionar:


La idea del Debrief, que vieron en la tercera enseñanza, me parece extraordinaria. Muchas empresas trabajan con un “post mortem”, donde evalúan básicamente lo que ha fallado en la oportunidad (por ejemplo: no lograr cerrar una venta con un cliente importante, o perderla con un competidor específico) y también, lo que podrían hacer mejor la próxima vez. Pero mira que importante es hacer un debrief, con tal nivel de detalle, intención y sobretodo, no buscando culpables, y sí educación a todos. Al hacer una reunión donde la persona que “falló” apunta abiertamente los errores, y los demás, siguen la ola, deconstruyendo y construyendo el evento en cuestión y añadiendo ideas para mejorar el proceso, todos ganan. En la NASA, de hecho, el final de toda esta apreciación al evento, se convierte en lo que llaman “Flight Rules”, un documento que es compartido de forma general, para que todos en la organización lo reciban y tengan un mismo nivel de conocimiento. Así que la reflexión de hoy es: ¿Qué haces cuando las cosas no funcionan? ¿Cuando pierden una oportunidad importante, e imaginan que una persona o un grupo de personas fueron los culpables? Si aún no es práctica en tu organización hacer el debrief (con esta visión positiva y de aprendizaje), te invito a intentarlo. Puedes empezar con un pequeño grupo de personas y tomar una cuenta o un proyecto, despersonalizando quién lo hizo (esto no es importante), sino poniendo foco en lo que se puede aprender a partir del evento. Al final, en lugar de castigar a la persona que cometió el error, será una nueva chance de que todos aprendan, y dará confianza para que todos sigan haciendo lo mejor, siempre.



Chris menciona que cuando tenía 10 años, estaba encantado con National Geographic y pensó que si no lograba por cualquier razón ser astronauta, sería fotógrafo. Así que, el recibir una cámara Kodak Instantánea en Navidad, fue más que un deseo realizado. En el mismo día, salió a fotografiar todo lo que podía, y al día siguiente y así sucesivamente. Pero después de darse cuenta, que la inversión era increíblemente grande y los resultados no tanto, resolvió dejar la cámara a un lado y se olvidó del tema. Sin embargo, en su boda, le regalaron una cámara “en serio”, con todo lo que un buen fotógrafo podría desear, y fue tomando gusto por la actividad nuevamente aunque seguía sin creyendo que las buenas fotos eran fruto de suerte y no talento. Resulta que años más tarde, la NASA trajo un profesional para enseñarle a él y a otros astronautas como sacar fotos en el espacio, y Chris lo menciona de la forma más ingenua: “imagina tener un profesor enseñándote acerca de la velocidad del close y detalles de la luminosidad y los astronautas preguntando - solo dime nuevamente, ¿que boton debo presionar para sacar la foto? Así eran las clases. Pero su perseverancia resultó en algo positivo y aquí les dejo algunas de sus fotos del espacio, publicadas en su twitter, donde tiene más de 1,8820,000 seguidores!

Termino esta nota con la que Chris menciona, haber sido la más importante lección como astronauta: "Valorar la sabiduría inmersa en la humildad y el sentido de perspectiva que eso te trae."










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